‘Vacía el Plato, Llena tu Mente’ transforma la alimentación escolar en Chía
La estrategia es un mecanismo para evaluar y mitigar el impacto ambiental con el monitoreo de los residuos generados en cada comedor escolar.
Con el propósito de fomentar el consumo responsable, disminuir el impacto ambiental y garantizar el máximo aprovechamiento de los alimentos, la Secretaría de Educación de Chía implementa la estrategia pedagógica Vacía el Plato, Llena tu Mente en las 12 Instituciones Educativas Oficiales del municipio.
Esta iniciativa, consolidada como un pilar fundamental del Plan de Alimentación Escolar (PAE) impulsado por la administración del alcalde Leonardo Donoso, llega actualmente a todas las IEO del municipio, garantizando la nutrición y el bienestar de más de 14.000 estudiantes.
La estrategia surge como un mecanismo para evaluar y mitigar el impacto ambiental mediante el monitoreo constante de los residuos generados en cada comedor escolar. A través de este ejercicio de veeduría y participación comunitaria, la Secretaría de Educación identifica las sedes con mayores índices de desperdicio para focalizar acciones concretas de sensibilización, promoviendo en la niñez y juventud una conciencia clara sobre el valor de la comida y el cuidado de los recursos naturales.
Para incentivar la participación activa de los niños, la dinámica integra un componente lúdico y competitivo mediante un seguimiento semanal, los estudiantes que entregan su plato completamente limpio son reconocidos con un sticker y, al finalizar el ciclo de evaluación, el curso que logre acumular la mayor cantidad de distintivos recibe un premio sorpresa.
Esta metodología de motivación positiva ha transformado la hora del almuerzo en una experiencia de aprendizaje integradora.
Más allá del impacto inmediato en las aulas, la recolección de estos datos le permite a la administración municipal identificar con precisión las preferencias alimentarias de los estudiantes.
Gracias a esta retroalimentación directa, el equipo de nutricionistas del PAE puede realizar ajustes significativos en los ciclos de menú, adaptando las minutas a los gustos de los menores sin descuidar el aporte nutricional, asegurando así un servicio cada vez más eficiente, sano y querido por la comunidad educativa.